Publicaciones
La inteligencia artificial ya puede generar virus completos
Resumen:
La inteligencia artificial ha cruzado una nueva frontera: ya puede generar instrucciones genéticas capaces de convertirse en entidades biológicas funcionales. King y colaboradores utilizaron Evo 1 y Evo 2 para producir 302 genomas completos de bacteriófagos; dieciséis originaron virus viables tras su síntesis y evaluación experimental. Un cóctel de estos virus superó la resistencia desarrollada por tres cepas de Escherichia coli frente al virus natural de referencia. El hallazgo abre posibilidades contra infecciones multirresistentes, incluso endocarditis e infecciones asociadas con prótesis o dispositivos cardiovasculares. Sin embargo, el estudio no evaluó pacientes, seguridad, dosis, respuesta inmunitaria ni eficacia clínica. Antes de cualquier aplicación deberán investigarse estabilidad genética, interacción con la microbiota, transferencia genética y nuevas resistencias. La IA puede diseñar un genoma; corresponde a la medicina decidir, con evidencia, prudencia y responsabilidad bioética, si debe transformarse en tratamiento. Custodiar esta capacidad exige supervisión humana, bioseguridad, seguimiento verificable, transparencia y responsabilidad institucional definida.
Inteligencia artificial, consentimiento informado y custodia del acto médico en cardiología
Resumen.
La inteligencia artificial puede entenderse como una herramienta informática capaz de analizar información y ofrecer sugerencias al médico. Puede ayudar a interpretar un electrocardiograma, detectar una imagen anormal, calcular un riesgo o proponer un diagnóstico. Sin embargo, no conoce al paciente como lo conoce su médico y también puede equivocarse. Por eso, sus resultados nunca deben aceptarse automáticamente. Antes de utilizarlos, corresponde revisar si coinciden con la historia clínica, el examen físico y los demás estudios. Cuando la herramienta influya de manera importante en una decisión, el paciente debe saber que fue utilizada, para qué sirvió, qué limitaciones tiene y qué otras opciones existen. El consentimiento informado no requiere explicaciones técnicas complicadas, sino una conversación clara. La responsabilidad continúa siendo del médico y de la institución. Custodiar el acto médico significa usar la tecnología como apoyo, sin sustituir la experiencia, el juicio clínico, la prudencia ni la relación humana fundamental
Inteligencia artificial en el acto médico: entre el poder tecnológico y la sabiduría para utilizarlo
Resumen:
La incorporación de la inteligencia artificial al acto médico trasciende el desarrollo de algoritmos capaces de procesar información, reconocer patrones y generar predicciones. Experiencias en protocolos de investigación cardiovascular y cardio-oncología muestran su potencial para analizar datos complejos y explorar información difícilmente accesible mediante métodos convencionales. Sin embargo, precisión algorítmica no equivale a utilidad clínica, y validar un modelo tampoco garantiza una implementación segura. El reciente informe de la OMS, basado en once experiencias de siete países, demuestra que la adopción efectiva de la IA para la salud depende de calidad de datos, integración asistencial, participación clínica, capacitación, evaluación y monitorización continua. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de principios éticos que preserven dignidad, transparencia, responsabilidad, supervisión humana y juicio clínico. El desafío no consiste solamente en desarrollar una IA más poderosa, sino en disponer de la evidencia, gobernanza y prudencia necesarias para incorporarla responsablemente, preservando la custodia del acto médico.
Protocolo Cadena de Supervivencia en el Paro Cardíaco. Consultorios Anexos Centro Clínico Marcial Ríos Morillo
Resumen:
La Unidad de Cardiología de los Consultorios Anexos del CCMRM atiende pacientes con cardiopatías complejas y elevado riesgo de deterioro clínico, arritmias graves y paro cardíaco. Incluye personas con cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria no revascularizable, dispositivos implantables, antecedentes de intervención coronaria percutánea o bypass, y condiciones cardio-oncológicas o cerebrovasculares. Esta realidad fundamenta la creación del Grupo de Trabajo e Investigaciones en Reanimación Cardiopulmonar. Su objetivo es desarrollar una respuesta institucional organizada, inmediata, segura y humanizada, basada en reconocimiento temprano, RCP de alta calidad, desfibrilación rápida, soporte vital avanzado y cuidados posparo. El grupo integrará formación continua, simulación clínica, verificación de equipos, registro de eventos, investigación y mejora de la calidad. Sus actuaciones respetarán dignidad, autonomía, beneficencia, no maleficencia, justicia, proporcionalidad terapéutica, confidencialidad y responsabilidad profesional. Prepararse para reanimar significa prevenir daños evitables, mejorar la supervivencia y custodiar la vida, la seguridad del paciente y el acto médico con excelencia clínica.
Un código ético para el uso de la inteligencia artificial en cardiología
Resumen:
La inteligencia artificial está transformando la cardiología más allá de la práctica clínica. Su influencia alcanza la investigación, la docencia y la construcción del conocimiento médico. Interpreta señales, analiza imágenes, genera hipótesis, procesa datos y facilita nuevas formas de aprendizaje. Sin embargo, una mayor capacidad tecnológica no garantiza necesariamente un mejor quehacer médico. Un algoritmo puede predecir con precisión sin comprender las circunstancias del paciente. También puede generar información sin asegurar su validez científica o proporcionar respuestas sin favorecer verdadero aprendizaje. Por ello, predecir no equivale a decidir, generar información no significa construir conocimiento y responder no implica comprender. El desafío consiste en aprovechar estas herramientas sin delegar el juicio clínico, la deliberación, la verificación y la responsabilidad profesional. Un código ético para el uso de la inteligencia artificial en cardiología busca orientar esta transformación, establecer límites razonables y preservar la responsabilidad humana en la práctica clínica, la investigación y la docencia.
Un código ético para el uso de la inteligencia artificial en cardiología.
Resumen:
La inteligencia artificial ya interviene en la docencia, investigación y asistencia cardiológica. Su expansión promete precisión, velocidad y productividad, pero esos beneficios no garantizan decisiones clínicamente correctas ni moralmente justificables. Una recomendación algorítmica puede ser estadísticamente sólida y resultar desproporcionada, injusta o irrelevante para un paciente concreto. Por ello, normalizar estas tecnologías sin gobernanza crítica amenaza el juicio clínico, la confidencialidad, la integridad científica y la responsabilidad profesional. Este artículo propone once principios para orientar su aplicación: dignidad humana, finalidad legítima, alfabetización crítica, verificación, transparencia, responsabilidad humana, integridad científica, confidencialidad, justicia e inclusión, supervisión y protección del juicio clínico. El desafío no consiste en frenar la innovación, sino en impedir que la fascinación tecnológica sustituya la deliberación moral. La cardiología debe decidir ahora qué tareas puede delegar, cuáles debe supervisar y cuáles jamás debería abandonar. Sin estas fronteras, el rendimiento tecnológico terminará gobernando el acto médico y debilitando su sentido humano.
Dr. Tulio José Núñez Medina
04247125394
Centro Clínico Dr. Marcial Ríos Morillo

