Tres narrativas, una misma realidad: la crisis de los hospitales públicos en Venezuela

Tres narrativas intentan explicar la misma realidad en Venezuela: la gremial denuncia hospitales públicos desabastecidos y en abandono; la oficial atribuye la crisis a factores externos; y la académica muestra que, incluso en ese contexto, se siguen formando especialistas con trabajos de alta calidad. Esta coexistencia no es trivial: revela una brecha profunda entre el sistema de salud ideal y el real. ¿Cómo se forma un médico en un entorno donde la práctica clínica está limitada por la escasez? ¿Qué significa calidad académica cuando el escenario asistencial es precario? Este análisis propone que no estamos ante versiones opuestas, sino ante una disonancia estructural que fragmenta la realidad y sostiene una paradoja formativa. Comprender esta tensión no es solo un ejercicio académico: es un imperativo ético para repensar la educación médica, la institucionalidad y el futuro de la salud en el país.

Tres narrativas, una misma realidad: la crisis de los hospitales públicos en Venezuela

Tres narrativas intentan explicar la misma realidad en Venezuela: la gremial denuncia hospitales públicos desabastecidos y en abandono; la oficial atribuye la crisis a factores externos; y la académica muestra que, incluso en ese contexto, se siguen formando especialistas con trabajos de alta calidad. Esta coexistencia no es trivial: revela una brecha profunda entre el sistema de salud ideal y el real. ¿Cómo se forma un médico en un entorno donde la práctica clínica está limitada por la escasez? ¿Qué significa calidad académica cuando el escenario asistencial es precario? Este análisis propone que no estamos ante versiones opuestas, sino ante una disonancia estructural que fragmenta la realidad y sostiene una paradoja formativa. Comprender esta tensión no es solo un ejercicio académico: es un imperativo ético para repensar la educación médica, la institucionalidad y el futuro de la salud en el país.

Introducción

La crisis del sistema de salud en Venezuela —y de manera particular la del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA)— no puede comprenderse desde una única perspectiva. Su complejidad exige un análisis que reconozca la coexistencia de tres narrativas que, aunque divergentes en su interpretación, convergen en un mismo punto: la evidencia de un deterioro estructural profundo.

La narrativa gremial: la crisis como emergencia humanitaria

La primera narrativa, expresada por la Federación Médica Venezolana, plantea la existencia de una crisis humanitaria en salud, caracterizada por el desabastecimiento, el colapso de la infraestructura hospitalaria y la precarización del ejercicio médico. Según esta organización, alrededor del 90 % de los hospitales del país se encuentran desabastecidos y en condiciones de abandono (1).

Esta visión encuentra respaldo en informes independientes, como el del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (2019), que documenta el deterioro progresivo del IAHULA y la pérdida de condiciones mínimas para garantizar el derecho a la salud (2).

La narrativa institucional-oficial: la crisis como distorsión interpretativa

La segunda narrativa, de carácter oficial, tiende a reinterpretar la crisis atribuyéndola a factores externos, particularmente a las sanciones económicas. Desde esta perspectiva, se reconoce la existencia de dificultades, pero se enmarcan dentro de un contexto geopolítico adverso, donde el sistema continúa funcionando con limitaciones (3).

Esta visión introduce una tensión relevante entre los indicadores observables del sistema y su representación institucional.

La narrativa académica: la crisis como objeto de estudio estructural

La tercera narrativa, desarrollada desde la academia, aporta evidencia sistemática. Por un lado, el IAHULA reporta la graduación de 94 nuevos especialistas y subespecialistas, con altos promedios académicos y con investigaciones que, en su mayoría, obtienen menciones para publicación científica (4).

Por otro lado, la investigación clínica realizada en este mismo entorno evidencia una profunda brecha entre el conocimiento médico y su aplicación real. En el estudio publicado en Avances en Cardiología se documenta:

  • 89 % de incumplimiento en indicaciones diagnósticas
  • 78,8 % en terapéuticas farmacológicas
  • 86,4 % en terapias no farmacológicas
  • Disponibilidad crítica de recursos, inferior al 20 % en la mayoría de los casos

Además, se reporta que cerca del 100 % de los pacientes presenta retrasos u omisiones en su atención, con una mortalidad hospitalaria cercana al 10 %, superior a estándares internacionales (5).

Convergencia de narrativas: una verdad estructural

A pesar de sus diferencias, las tres narrativas convergen en un punto esencial: existe una brecha crítica entre el sistema de salud ideal y el sistema real. Esta brecha refleja una disfunción estructural donde la atención, la docencia y la investigación operan de forma desarticulada.

En este contexto se configuran tres fenómenos clave:

  • la disonancia estructural, donde los logros académicos no se corresponden con las condiciones asistenciales;
  • la fragmentación institucional, donde cada actor interpreta parcialmente la realidad;
  • y la paradoja formativa, en la que se forman especialistas en entornos que no garantizan plenamente las competencias requeridas.

Este escenario puede entenderse como el “síndrome del Tepuy”: estructuras académicas que continúan operando, pero en relativo aislamiento de un sistema de salud funcional. Así, la formación médica tiende a sostenerse más en el esfuerzo individual que en la fortaleza institucional.

La convergencia de narrativas no solo describe la crisis;
define el diagnóstico de un sistema que ha perdido su capacidad de integración.

Conclusión

  1. La crisis de los hospitales públicos en Venezuela no puede entenderse desde una única narrativa. La convergencia entre la visión gremial, la interpretación oficial y la evidencia académica revela una realidad más compleja: un sistema que continúa operando, pero que ha perdido su capacidad de integración y coherencia estructural.
  2. En este contexto, la formación de especialistas persiste, incluso con estándares académicos formales elevados. Sin embargo, esta continuidad no debe interpretarse como evidencia de normalidad, sino como expresión de una paradoja formativa, donde el conocimiento se produce en condiciones que no garantizan plenamente su aplicación.
  3. El desafío no es solo reconocer la crisis, sino reconstruir la institucionalidad que permita alinear formación, atención y necesidades de salud. Porque formar médicos sin un sistema capaz de sostener su ejercicio no solo limita su impacto, sino que compromete el propósito mismo de la medicina.
  4. No basta con formar especialistas; es imprescindible reconstruir el sistema en el que deben ejercer.

Referencias