La lectura y el análisis entre líneas del artículo Generative Artificial Intelligence (AI) in Medical Education: A Narrative Review of the Challenges and Possibilities for Future Professionalism, de Komasawa y Yokohira, nos conducen a una reflexión de gran calado. La inteligencia artificial generativa no solo transforma la educación médica. También modifica nuestra manera de aprender, razonar y comprender el profesionalismo médico.
Komasawa y Yokohira reconocen importantes oportunidades educativas y clínicas. Sin embargo, advierten riesgos relacionados con errores, dependencia cognitiva y privacidad. También señalan desafíos para la integridad académica y la responsabilidad profesional. Frente a este escenario, proponen un nuevo profesionalismo médico. Este integra competencia tecnológica con los valores humanísticos esenciales de la medicina.
En el contexto venezolano, esta reflexión adquiere particular relevancia. La inteligencia artificial puede ampliar el acceso al conocimiento médico. También puede apoyar la docencia, investigación y práctica clínica. Sin embargo, nuestras limitaciones estructurales pueden profundizar desigualdades y generar nuevas dependencias tecnológicas.
Por ello, no basta con aprender a utilizar inteligencia artificial. Desde el proyecto Custodia del Acto Médico en la Era de la Inteligencia Artificial, proponemos avanzar un paso adicional. Necesitamos médicos capaces de incorporar estas herramientas sin delegar su responsabilidad profesional. Esto exige preservar el juicio clínico, verificar la información y contextualizar cada recomendación.
Así, el trabajo de Komasawa y Yokohira puede entenderse como un preámbulo conceptual. Su lectura invita tácitamente a preguntarnos qué profesionalismo necesita la medicina contemporánea. También plantea cómo preservar aquello esencialmente médico ante la creciente incorporación de inteligencia artificial.
Esta reflexión encuentra continuidad en nuestro artículo Un nuevo profesionalismo para custodiar el acto médico en la era de la inteligencia artificial.
El desafío ya no consiste solamente en utilizar inteligencia artificial. Consiste en integrarla preservando juicio clínico, prudencia, responsabilidad y compromiso con la persona. La inteligencia artificial puede acompañar y ampliar el acto médico. Pero corresponde al médico custodiarlo.


