Introducción
La crisis del sistema de salud en Venezuela —y de manera particular la del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA)— no puede comprenderse desde una única perspectiva. Su complejidad exige un análisis que reconozca la coexistencia de tres narrativas que, aunque divergentes en su interpretación, convergen en un mismo punto: la evidencia de un deterioro estructural profundo.
La narrativa gremial: la crisis como emergencia humanitaria
La primera narrativa, expresada por la Federación Médica Venezolana, plantea la existencia de una crisis humanitaria en salud, caracterizada por el desabastecimiento, el colapso de la infraestructura hospitalaria y la precarización del ejercicio médico. Según esta organización, alrededor del 90 % de los hospitales del país se encuentran desabastecidos y en condiciones de abandono (1).
Esta visión encuentra respaldo en informes independientes, como el del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (2019), que documenta el deterioro progresivo del IAHULA y la pérdida de condiciones mínimas para garantizar el derecho a la salud (2).
La narrativa institucional-oficial: la crisis como distorsión interpretativa
La segunda narrativa, de carácter oficial, tiende a reinterpretar la crisis atribuyéndola a factores externos, particularmente a las sanciones económicas. Desde esta perspectiva, se reconoce la existencia de dificultades, pero se enmarcan dentro de un contexto geopolítico adverso, donde el sistema continúa funcionando con limitaciones (3).
Esta visión introduce una tensión relevante entre los indicadores observables del sistema y su representación institucional.
La narrativa académica: la crisis como objeto de estudio estructural
La tercera narrativa, desarrollada desde la academia, aporta evidencia sistemática. Por un lado, el IAHULA reporta la graduación de 94 nuevos especialistas y subespecialistas, con altos promedios académicos y con investigaciones que, en su mayoría, obtienen menciones para publicación científica (4).
Por otro lado, la investigación clínica realizada en este mismo entorno evidencia una profunda brecha entre el conocimiento médico y su aplicación real. En el estudio publicado en Avances en Cardiología se documenta:
- 89 % de incumplimiento en indicaciones diagnósticas
- 78,8 % en terapéuticas farmacológicas
- 86,4 % en terapias no farmacológicas
- Disponibilidad crítica de recursos, inferior al 20 % en la mayoría de los casos
Además, se reporta que cerca del 100 % de los pacientes presenta retrasos u omisiones en su atención, con una mortalidad hospitalaria cercana al 10 %, superior a estándares internacionales (5).
Convergencia de narrativas: una verdad estructural
A pesar de sus diferencias, las tres narrativas convergen en un punto esencial: existe una brecha crítica entre el sistema de salud ideal y el sistema real. Esta brecha refleja una disfunción estructural donde la atención, la docencia y la investigación operan de forma desarticulada.
En este contexto se configuran tres fenómenos clave:
- la disonancia estructural, donde los logros académicos no se corresponden con las condiciones asistenciales;
- la fragmentación institucional, donde cada actor interpreta parcialmente la realidad;
- y la paradoja formativa, en la que se forman especialistas en entornos que no garantizan plenamente las competencias requeridas.
Este escenario puede entenderse como el “síndrome del Tepuy”: estructuras académicas que continúan operando, pero en relativo aislamiento de un sistema de salud funcional. Así, la formación médica tiende a sostenerse más en el esfuerzo individual que en la fortaleza institucional.
La convergencia de narrativas no solo describe la crisis;
define el diagnóstico de un sistema que ha perdido su capacidad de integración.
Conclusión
- La crisis de los hospitales públicos en Venezuela no puede entenderse desde una única narrativa. La convergencia entre la visión gremial, la interpretación oficial y la evidencia académica revela una realidad más compleja: un sistema que continúa operando, pero que ha perdido su capacidad de integración y coherencia estructural.
- En este contexto, la formación de especialistas persiste, incluso con estándares académicos formales elevados. Sin embargo, esta continuidad no debe interpretarse como evidencia de normalidad, sino como expresión de una paradoja formativa, donde el conocimiento se produce en condiciones que no garantizan plenamente su aplicación.
- El desafío no es solo reconocer la crisis, sino reconstruir la institucionalidad que permita alinear formación, atención y necesidades de salud. Porque formar médicos sin un sistema capaz de sostener su ejercicio no solo limita su impacto, sino que compromete el propósito mismo de la medicina.
- No basta con formar especialistas; es imprescindible reconstruir el sistema en el que deben ejercer.
Referencias
- Noticiero Digital. El 90% de los hospitales está abandonado según Federación Médica. Disponible en: https://noticierodigital.com/2026/04/el-90-de-los-hospitales-esta-abandonado-segun-federacion-medica/
- Noticiero Digital. Cabello cuestionó al presidente de la FMV por denunciar supuesta crisis hospitalaria. Disponible en: https://noticierodigital.com/2026/04/cabello-cuestiono-al-presidente-de-la-fmv-por-denunciar-supuesta-crisis-hospitalaria/
- Comunicación Continua. IAHULA celebra la graduación de 94 nuevos especialistas. Disponible en: https://comunicacioncontinua.com/iahula-celebra-la-graduacion-de-94-nuevos-especialistas/
- Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes. Informe sobre la crisis humanitaria en salud en el IAHULA. 2019.
- Fuenmayor AJ, Hurtado M, González M, Winterdaal DM, Fuenmayor AC. Atención de pacientes cardiovasculares en un hospital universitario de Venezuela en tiempos de crisis: un estudio piloto. Avances en Cardiología. 2018;38(1):10-25.



