Introducción
El Día Mundial de la Bioética Clínica conmemora la promulgación de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO (1), documento que estableció los principios de dignidad, autonomía, justicia, beneficencia y solidaridad como ejes de toda práctica científica y asistencial. En este contexto, la canonización del médico venezolano José Gregorio Hernández Cisneros (1864–1919), ocurrida hoy 19 de octubre de 2025, coincide providencialmente con esta celebración global, uniendo el lenguaje de la ciencia con el de la virtud.
Su canonización —más allá de su dimensión religiosa— posee un profundo significado ético y cultural: reconoce en él al médico virtuoso, capaz de unir ciencia, compasión y servicio en una misma vocación de vida. En una época marcada por la fragmentación técnica, el agotamiento institucional y la pérdida de referentes morales, su ejemplo devuelve a la medicina su sentido original: curar con sabiduría y servir con amor.
Su vida fue una síntesis ejemplar de ciencia y virtud, donde la racionalidad científica, la prudencia ética y la solidaridad humana convivieron en equilibrio. En él, la medicina recobró su esencia de comunidad moral, tal como la definió Pellegrino (5): una profesión cuyo fin último es el bien del otro. La coincidencia de su canonización con la fecha mundial dedicada a la bioética es, en sí misma, un acto simbólico de restauración moral: recuerda que la medicina no se legitima solo por su eficacia técnica, sino por su fidelidad al bien y a la dignidad humana.
Como escribió Gracia (2), “la prudencia deliberativa es el alma de la ética médica”; José Gregorio Hernández la encarnó con humildad y serenidad, demostrando que la virtud es una forma de sabiduría práctica.
La convergencia moral: armonía de las virtudes
Según la revisión sistemática y metaanálisis de Núñez Medina (10), las virtudes de caridad (91 %), humildad (76 %), justicia social (68 %), integridad profesional (59 %) y responsabilidad cívica (54 %) conforman el núcleo ético del modelo josegregoriano, con un Índice de Convergencia Moral (ICM = 0,74) que evidencia alta coherencia entre fuentes académicas, eclesiásticas y culturales.
Este estudio, inédito en el ámbito latinoamericano, valida a José Gregorio Hernández como paradigma del profesionalismo virtuoso y referente bioético del siglo XXI, en correspondencia con los principios universales de la UNESCO (1) y con las competencias del modelo CanMEDS del Royal College of Physicians and Surgeons of Canada (9).
El resultado expresa una armonía moral integral, donde la ciencia se subordina al bien y la fe se traduce en obras concretas de justicia y compasión. Esta coherencia moral convierte a José Gregorio Hernández en un modelo operativo de bioética clínica, donde la virtud deliberativa integra conocimiento, carácter y servicio.
Virtudes cardinales: fundamento racional de la praxis bioética
Las virtudes cardinales —prudencia, justicia, fortaleza y templanza— constituyen la base racional del comportamiento moral. En José Gregorio Hernández, estas virtudes se manifestaron de manera visible:
- Prudencia: pensar antes de actuar, ponderando el bien del paciente y el sentido moral de cada decisión.
- Justicia: tratar a cada persona con equidad, independientemente de su condición social o poder económico.
- Fortaleza: perseverar en el servicio médico en medio de la precariedad y la adversidad nacional de su tiempo.
- Templanza: moderar el poder del conocimiento con humildad y sobriedad interior.
Estas virtudes coinciden con el método deliberativo de Gracia (2), donde la prudencia orienta la acción moral y transforma la ciencia en sabiduría práctica. El pensamiento y la acción de José Gregorio Hernández se anticipan, así, a la bioética clínica moderna como expresión viva de la virtud médica.
Virtudes profesionales: el nuevo profesionalismo médico
El Royal College of Physicians (9), en su informe Doctors in Society, definió el nuevo profesionalismo médico como la integración entre competencia técnica, integridad moral y responsabilidad social. José Gregorio Hernández encarnó este paradigma antes de que existiera el término: un médico que unió la excelencia científica con la virtud cívica y el sentido espiritual del deber.
Sus virtudes profesionales —responsabilidad, veracidad, competencia, humildad epistémica y ejemplaridad— son los pilares del profesionalismo bioético contemporáneo. Estas virtudes coinciden con los hitos formativos (milestones) descritos por Sawyer et al. (8), donde el crecimiento moral se mide no solo por el conocimiento, sino por la madurez deliberativa y la comunicación ética.
El médico virtuoso del siglo XXI, inspirado en este modelo, no busca prestigio, sino confianza; no impone autoridad, sino que la inspira mediante coherencia.
Virtudes espirituales: la dimensión solidaria del cuidado
La canonización de José Gregorio Hernández reafirma el valor de las virtudes espirituales o solidarias, fundamento moral del cuidado y de la bioética clínica:
- Caridad: servir sin distinción ni retribución.
- Compasión: reconocer el dolor ajeno como propio y acompañarlo con ternura.
- Servicio: ejercer la profesión como misión y entrega.
- Fraternidad: promover relaciones basadas en respeto, justicia y cooperación.
Estas virtudes coinciden con el principio de solidaridad de la UNESCO (1) y con la visión humanista de D’Empaire (3), quien recuerda que “la bioética clínica es la ética del encuentro cotidiano”. En la praxis institucional, estas virtudes se traducen en diálogo empático, trabajo colaborativo y justicia distributiva: la caridad se convierte en cooperación y la compasión en cultura organizacional.
Aplicación institucional: liderazgo virtuoso y sanación moral
El legado de José Gregorio Hernández trasciende la práctica individual y se proyecta sobre la vida institucional. Aplicar sus virtudes en los servicios de salud implica cultivar un liderazgo moral prudente, orientado a la construcción de confianza y armonía.
En la práctica, ello requiere:
- Restaurar la autoridad moral basada en la ejemplaridad, no en la jerarquía.
- Promover la humildad institucional, reconociendo el valor del trabajo colectivo.
- Deliberar antes de decidir, buscando siempre el bien común.
- Ejercer una justicia meritocrática, que garantice equidad y reconocimiento moral.
Como sostiene Finizola (4), “la gerencia sanitaria es ante todo un acto de equilibrio ético”. Este liderazgo deliberativo, inspirado en José Gregorio Hernández, permite sanar los servicios enfermos de desconfianza y devolverles su dignidad moral.
Conclusión
La canonización de José Gregorio Hernández, celebrada hoy 19 de octubre de 2025, en el Día Mundial de la Bioética Clínica, representa un acontecimiento histórico de convergencia entre fe, ciencia y moral. Su figura trasciende credos para convertirse en patrimonio ético de la medicina universal.
Su vida recuerda que la verdadera revolución médica del siglo XXI no será tecnológica, sino moral:
donde la técnica separa, la virtud une;
donde la competencia divide, la solidaridad sana;
donde el poder ciega, la humildad ilumina.
El legado josegregoriano nos convoca a un nuevo humanismo médico, donde la bioética clínica no solo guía decisiones, sino que cura instituciones y restaura la confianza en el acto médico.
Referencias
- Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. París: UNESCO; 2005.
- Gracia D. La deliberación moral: el método de la ética clínica. Madrid: Triacastela; 2019.
- D’Empaire Yanes G, F de d’Empaire ME. En busca de una medicina más humana: bioética clínica del día a día. Caracas: Dr. Igor’s Palacios Society; 2020.
- Finizola B. Gerencia Sanitaria y Responsabilidad Social. Mérida: Universidad de Los Andes; 2018.
- Pellegrino ED, Thomasma DC. The Virtues in Medical Practice. New York: Oxford University Press; 1993.
- Sawyer T, White M, Zaveri P, Chang T, Ades A, French H, et al. The Milestone Guidebook. Royal College of Physicians and Surgeons of Canada; 2021.
- Royal College of Physicians and Surgeons of Canada. CanMEDS 2025 Physician Competency Framework. Ottawa; 2025.
- Núñez Medina TJ. José Gregorio Hernández y el médico virtuoso del siglo XXI: revisión sistemática y metaanálisis de las virtudes teologales, cardinales, humanas y cívico-profesionales. Mérida: Instituto de Investigaciones Cardiovasculares, Universidad de Los Andes; 2025.



