Reperfusión del infarto en América Latina: un imperativo bioético para los gobiernos

El infarto agudo de miocardio con elevación del ST (IAMCEST) sigue siendo la principal causa de muerte prematura en América Latina, mientras los Estados elaboran planes que rara vez se traducen en acciones concretas. El Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica ofrece una hoja de ruta basada en evidencia: angioplastia primaria en tiempos adecuados, fibrinólisis precoz con estrategia farmacoinvasiva, redes nacionales y métricas de calidad. ¿Por qué, entonces, seguimos aceptando que la vida de un paciente dependa de la distancia a una sala de hemodinamia o del bolsillo del enfermo, y no de la urgencia médica? Este artículo plantea que la omisión estatal frente a muertes prevenibles es más que una falla técnica: es una violación bioética a la justicia y a la dignidad humanas. Colocar la reperfusión en la agenda gubernamental es un deber moral impostergable.

Reperfusión del infarto en América Latina: un imperativo bioético para los gobiernos

El infarto agudo de miocardio con elevación del ST (IAMCEST) sigue siendo la principal causa de muerte prematura en América Latina, mientras los Estados elaboran planes que rara vez se traducen en acciones concretas. El Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica ofrece una hoja de ruta basada en evidencia: angioplastia primaria en tiempos adecuados, fibrinólisis precoz con estrategia farmacoinvasiva, redes nacionales y métricas de calidad. ¿Por qué, entonces, seguimos aceptando que la vida de un paciente dependa de la distancia a una sala de hemodinamia o del bolsillo del enfermo, y no de la urgencia médica? Este artículo plantea que la omisión estatal frente a muertes prevenibles es más que una falla técnica: es una violación bioética a la justicia y a la dignidad humanas. Colocar la reperfusión en la agenda gubernamental es un deber moral impostergable.

Resumen

El infarto agudo de miocardio con elevación del ST (IAMCEST) continúa siendo la principal causa de muerte prematura en América Latina, con tasas de reperfusión subóptimas, retrasos excesivos y una mortalidad mayor que en países de altos ingresos. El Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica ofrece lineamientos técnicos y organizativos basados en evidencia: angioplastia primaria en tiempos adecuados, fibrinólisis precoz con estrategia farmacoinvasiva y la creación de redes integrales de atención (2). Sin embargo, desde una perspectiva bioética, estas recomendaciones deben entenderse no solo como guías clínicas, sino como obligaciones morales y políticas de los Estados. Garantizar el acceso universal y equitativo a la reperfusión constituye un imperativo ético sustentado en los principios de justicia, equidad y dignidad humana de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO (6). Este artículo plantea que situar la prevención y el control del IAMCEST en el primer plano de la agenda gubernamental no es opcional: es un deber bioético inaplazable para proteger la vida, reducir la discapacidad y promover la justicia social en la región.

Introducción

El infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) constituye una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en América Latina, donde persisten profundas inequidades en el acceso a terapias de reperfusión oportunas. La región concentra alrededor de 667 millones de habitantes, en su mayoría en países de ingresos medios, lo que se traduce en limitaciones estructurales en la atención de emergencias cardiovasculares (1). A diferencia de Norteamérica y Europa, donde las redes de reperfusión están consolidadas, en América Latina la mortalidad intrahospitalaria y a largo plazo continúa siendo elevada debido a la baja tasa de pacientes reperfundidos y a los retrasos en el tiempo total de isquemia (2).

En este contexto, el Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica constituye un consenso regional de la Sociedad Interamericana de Cardiología (SIAC), la Iniciativa Stent-Save a Life! y la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista (SOLACI), que busca adaptar las recomendaciones internacionales a la realidad latinoamericana (2). Este documento enfatiza que la angioplastia coronaria primaria es el tratamiento de elección siempre que pueda realizarse dentro de los 120 minutos del primer contacto médico; cuando ello no es posible, la fibrinólisis precoz seguida de estrategia farmacoinvasiva es la mejor alternativa, siempre dentro de redes organizadas de atención (2,3).

Más allá de la evidencia clínica, la problemática del IAMCEST debe analizarse desde una perspectiva bioética y de salud pública. Cada retraso en la reperfusión significa una pérdida de vidas y años de productividad, afectando desproporcionadamente a poblaciones pobres y rurales. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido que la cardiopatía isquémica representa una amenaza creciente para el desarrollo sostenible en la región, al generar altos costos sociales y económicos (4). Desde el marco de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO, la omisión de políticas que garanticen acceso equitativo a terapias de reperfusión vulnera principios fundamentales de justicia, equidad y responsabilidad social (6).

En consecuencia, este artículo plantea que las recomendaciones del consenso latinoamericano no deben considerarse únicamente como lineamientos clínicos, sino como un imperativo bioético para los gobiernos. Colocar la prevención y el control del IAMCEST en el primer plano de las agendas nacionales de salud es hoy una exigencia moral inaplazable, indispensable para reducir muertes evitables, prevenir discapacidad crónica y promover justicia social en América Latina.

Justificación bioética

El Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica subraya que la excelencia en la atención del IAMCEST no puede depender de esfuerzos aislados, sino de la organización de redes integrales de reperfusión, la disponibilidad de fármacos efectivos y la medición sistemática de indicadores de calidad (2). Este planteamiento, aunque de naturaleza clínica y organizativa, adquiere en nuestra región una dimensión ética fundamental: garantizar el acceso a la reperfusión oportuna significa proteger el derecho a la vida y a la salud en condiciones de equidad.

Desde la bioética clínica y social, la justicia sanitaria implica distribuir recursos de manera proporcional a las necesidades, de modo que los sectores más vulnerables —poblaciones rurales, de bajos ingresos o sin cobertura— no sean los más perjudicados por los retrasos en la atención (5). En el IAMCEST, cada minuto perdido aumenta el daño miocárdico, la mortalidad y el riesgo de discapacidad crónica, lo cual convierte los tiempos de reperfusión en un asunto de equidad y justicia distributiva, no solo de eficiencia hospitalaria (3).

Asimismo, la responsabilidad gubernamental en salud no puede limitarse a la formulación de políticas generales. La OPS ha señalado que la cardiopatía isquémica es responsable de una elevada carga de mortalidad prematura y de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), con un impacto mayor en poblaciones económicamente activas (4). La ausencia de sistemas nacionales de reperfusión organizados perpetúa este círculo de enfermedad, pobreza y exclusión, atentando contra el derecho colectivo al desarrollo sostenible.

Finalmente, la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO establece que los avances de la ciencia deben beneficiar a todos los seres humanos sin discriminación, y que los Estados tienen la obligación de adoptar medidas apropiadas para garantizar el acceso equitativo a la atención médica (6). A la luz de este marco, el incumplimiento de metas mínimas en la atención del IAMCEST no solo representa una deficiencia técnica, sino también una violación a principios éticos universales de justicia, dignidad y solidaridad.

Por estas razones, situar la prevención y el control del IAMCEST en el primer plano de las agendas gubernamentales no es un asunto de conveniencia política, sino un imperativo bioético para proteger la vida, reducir la discapacidad y promover justicia social en América Latina.

 Agenda bioética para los gobiernos

1.- Garantizar acceso equitativo a terapias de reperfusión.
La angioplastia primaria es el tratamiento de elección, pero cuando no es factible dentro de los 120 minutos del primer contacto médico, la fibrinólisis seguida de estrategia farmacoinvasiva constituye una alternativa costo-efectiva (2,3). Éticamente, los gobiernos deben asegurar que ningún ciudadano quede excluido por razones geográficas, socioeconómicas o de infraestructura.

2.-  Organizar redes integrales de atención.
El documento enfatiza que los países deben construir sistemas en red (modelo hub-and-spoke o preactivación), que conecten centros de distinta complejidad con servicios de emergencia organizados (2). Desde la bioética social, estas redes representan mecanismos de justicia distributiva, pues permiten que los recursos especializados beneficien a toda la población.

3.-  Disponibilidad de fármacos esenciales.
Aunque la estreptoquinasa continúa siendo utilizada en países de bajos recursos, el documento recomienda la incorporación de fibrinolíticos fibrinoespecíficos como la tenecteplasa, más efectivos y de aplicación más sencilla (2). Para los gobiernos, garantizar la provisión de estos medicamentos es un acto de solidaridad institucionalizada.

4.- Monitoreo y evaluación de calidad.
La recomendación de medir sistemáticamente tiempos de reperfusión (puerta-aguja, puerta-balón, DIDO), tasas de éxito y mortalidad intrahospitalaria no es solo un criterio técnico, sino un deber de transparencia y rendición de cuentas (2).

5.- Educación y concientización social.
El retraso del paciente sigue siendo el componente más largo del tiempo total de isquemia. El documento propone programas de educación comunitaria y formación continua para el personal de salud (2). Promover el conocimiento de los síntomas y la búsqueda precoz de atención es un acto de responsabilidad colectiva.

 Discusión

El Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica establece estándares claros: garantizar la reperfusión en tiempos adecuados mediante angioplastia primaria o fibrinólisis temprana, organizar redes integrales de atención y medir sistemáticamente indicadores de calidad (2). No obstante, la brecha entre estas recomendaciones y la realidad sanitaria en gran parte de América Latina es profunda.

En países como Venezuela, la falta de un sistema de emergencias médicas organizado, la precariedad de la infraestructura hospitalaria y la escasez de insumos esenciales como fibrinolíticos modernos constituyen barreras estructurales que perpetúan una mortalidad y discapacidad cardiovascular prevenible (7–10). Esta situación evidencia que el acceso a terapias de reperfusión no depende de la necesidad clínica del paciente, sino del azar geográfico y socioeconómico, lo cual configura una injusticia estructural en salud (3,4).

La bioética interpela a los Estados en este punto: la inequidad en el acceso a la reperfusión no es una simple limitación técnica, sino una violación a los principios de justicia y equidad (5,6). Cada minuto de retraso constituye un daño evitable atribuible a la falta de políticas públicas sostenidas. Así, la omisión estatal se convierte en una forma de maleficencia social.

Asimismo, la ausencia de registros epidemiológicos nacionales confiables dificulta la planificación de redes de reperfusión y la asignación justa de recursos. Tal como resalta la OPS, los países que no miden ni monitorean sus indicadores cardiovasculares carecen de capacidad de respuesta efectiva y transparente frente a la epidemia de cardiopatía isquémica (4).

Finalmente, el IAMCEST no solo es un problema biomédico, sino una amenaza para la cohesión social y el desarrollo sostenible. La elevada mortalidad prematura impacta en la productividad, empobrece a las familias y debilita la capacidad del Estado para garantizar derechos fundamentales (7–9).

Conclusión

El Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica ofrece un marco clínico y organizativo basado en evidencia, que señala con claridad la ruta para disminuir la mortalidad y discapacidad asociada al IAMCEST en nuestra región (2). Sin embargo, la persistente brecha entre estas recomendaciones y la realidad de países como Venezuela revela que el reto ya no es únicamente técnico, sino esencialmente bioético y político.

La falta de redes de reperfusión, de sistemas de emergencias funcionales y de acceso universal a fibrinolíticos y angioplastia constituye una violación directa a los principios de justicia, equidad y dignidad humana proclamados por la UNESCO (6). Cada muerte prevenible por IAMCEST es un fracaso de la gobernanza sanitaria y una deuda moral de los Estados con sus ciudadanos.

Por ello, situar la prevención y el control del IAMCEST en el primer plano de la agenda de los gobiernos es un deber impostergable. Implementar redes integrales de atención, asegurar disponibilidad de medicamentos esenciales, medir indicadores de calidad y educar a la población no son recomendaciones optativas, sino mandatos bioéticos.

La reperfusión temprana del IAMCEST debe entenderse no solo como una estrategia médica, sino como un derecho humano básico. Reconocerlo y actuar en consecuencia es la única manera de transformar la evidencia científica en equidad, y de honrar la responsabilidad ética de los Estados con la salud y la dignidad de sus pueblos.

Referencias

  1. Allen L, Williams J, Townsend N, Mikkelsen B, Roberts N, Foster C, et al. Socioeconomic status and non-communicable disease behavioural risk factors in low-income and lower-middle-income countries: a systematic review. Lancet Glob Health. 2017;5(3):e277-89.

  2. Costabel JP, Quintana M, Perea J, Lamelas P, Candiello A, Sanhueza P, et al. Documento de posición para la mejora en la reperfusión del infarto agudo de miocardio con elevación del ST en Latinoamérica. Arch Cardiol Mex. 2024;94(2):208-18.

  3. Ibáñez B, James S, Agewall S, Antunes MJ, Bucciarelli-Ducci C, Bueno H, et al. 2017 ESC Guidelines for the management of acute myocardial infarction in patients presenting with ST-segment elevation. Eur Heart J. 2018;39(2):119-77.

  4. Organización Panamericana de la Salud. Prioridades para la salud cardiovascular en las Américas: consulta regional. Washington, D.C.: OPS; 2011.

  5. Daniels N. Just health: meeting health needs fairly. Cambridge: Cambridge University Press; 2008.

  6. UNESCO. Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. París: UNESCO; 2005.

  7. Núñez TJ. Infarto de miocardio y COVID-19 en Venezuela. Estimaciones del Estudio de la Carga Global de Enfermedad 2021. Avances Cardiol. 2025;45(2):136-42.

  8. Núñez TJ. Enfermedades no transmisibles en Venezuela 2025: más letales que las guerras, seguridad y soberanía en riesgo. Instituto Educardio. 2025. Disponible en: https://institutoeducardio.net/enfermedades-no-transmisibles-en-venezuela-2025/

  9. Núñez TJ. Infarto de miocardio en Venezuela: S.O.S. Instituto Educardio. 2024. Disponible en: https://institutoeducardio.net/infarto-de-miocardio-en-venezuela-s-o-s/

  10. Núñez TJ, Finizola V, Donis J, García E, Davila D, Mayorga J, et al. Bases epidemiológicas para la creación de sistemas regionales de reperfusión coronaria de emergencia en la República Bolivariana de Venezuela. Avances Cardiol. 2014;34(3):181-92.