Introducción
La sostenibilidad de una institución médica moderna no depende únicamente de su infraestructura, tecnología o solidez financiera. Depende, de manera decisiva, del bienestar integral de quienes la sostienen: sus médicos. En este contexto, la protección social de los médicos accionistas emerge como un eje estratégico del Gran Impulso del
Centro Clínico Marcial Ríos Morillo, orientado a consolidar una institución humana, ética y sostenible.
El médico accionista: pilar humano e institucional
El médico accionista cumple un doble rol: es profesional asistencial y copropietario institucional. Esta condición lo expone a riesgos específicos —enfermedad, incapacidad, desgaste profesional— que, de no ser abordados de forma estructurada, pueden impactar negativamente la continuidad asistencial, la gobernanza y la reputación institucional.
Reconocer esta realidad no es un acto de concesión, sino de gestión responsable del capital humano.
¿Qué entendemos por protección social del médico accionista?
La protección social no se limita a ayudas económicas puntuales. Implica un modelo organizado de previsión, basado en solidaridad profesional, reglas claras y transparencia, que permita:
- Afrontar contingencias de salud
- Brindar respaldo en situaciones de incapacidad
- Proteger a la familia del médico
- Promover bienestar y longevidad saludable
El Fondo de Previsión Social: instrumento propuesto
En el marco del Gran Impulso, se propone la creación de un Fondo de Previsión Social adscrito a la Sociedad Médica del CCMRM, con las siguientes características:
- Carácter solidario y no accionario
- Reglamentación propia
- Aprobación por Asamblea de Accionistas
- Administración transparente
Este Fondo no modifica el capital social ni los derechos accionarios; constituye un mecanismo complementario de protección humana e institucional.
Justificación ética: cuidar a quienes cuidan
La medicina es una profesión de alta carga moral y emocional. Instituciones que ignoran la vulnerabilidad de sus médicos comprometen su legitimidad ética. Por el contrario, aquellas que cuidan activamente a sus profesionales fortalecen:
- El profesionalismo médico
- La confianza interna
- La coherencia entre discurso y práctica institucional
Justificación estratégica y económica
La protección social del médico accionista:
- Reduce la incertidumbre individual
- Disminuye el desgaste profesional
- Fortalece el sentido de pertenencia
- Aporta estabilidad operativa
Lejos de ser un gasto, representa una inversión en continuidad, experiencia y sostenibilidad del Centro Clínico.
Longevidad saludable: una visión de futuro
Proteger socialmente a los médicos también implica promover su longevidad saludable. Esto incluye:
- Prevención cardiovascular y metabólica
- Salud mental y manejo del estrés
- Envejecimiento activo y funcional
- Educación continua orientada al autocuidado
Una institución con médicos sanos, activos y motivados es una institución preparada para el futuro.
Deliberación colectiva y participación
La propuesta de protección social debe construirse de manera participativa y transparente, a través de:
- Consulta a los accionistas
- Encuestas institucionales
- Debate en Asamblea
- Aprobación de un Reglamento claro
El Gran Impulso se basa en decisiones colectivas informadas, no en imposiciones.
Factibilidad económica
La creación de un Fondo de Previsión Social para los médicos accionistas del
Centro Clínico Marcial Ríos Morillo es económicamente factible y sostenible, al tratarse de un mecanismo no accionario y de impacto financiero controlado. Su diseño se basa en aportes solidarios previsibles, escalables y claramente reglamentados, sin comprometer el capital social ni la operatividad del Centro.
El Fondo puede estructurarse con contribuciones periódicas de bajo monto, complementadas por aportes extraordinarios voluntarios y por la asignación parcial de excedentes provenientes de actividades académicas o institucionales. Este esquema permite iniciar el Fondo sin inversión inicial significativa, ajustando su crecimiento a la capacidad real de los participantes.
Desde una perspectiva costo–beneficio, la previsión social reduce riesgos indirectos asociados a incapacidad, ausentismo y desgaste profesional, contribuyendo a la estabilidad operativa y reputacional de la institución. En consecuencia, el Fondo representa una inversión de alta rentabilidad social y de bajo riesgo financiero para el CCMRM.
Conclusión
La protección social de los médicos accionistas no es un privilegio ni una concesión. Es una decisión estratégica, coherente con una visión moderna de gestión en salud, que reconoce que cuidar al médico es cuidar a la institución.
El futuro del CCMRM se construye protegiendo hoy a quienes lo hacen posible.


