Ago 5, 2025 | Bioética Clínica

Higía en el exilio: el reto de articular la producción farmacéutica nacional con políticas públicas integrales frente a las enfermedades no transmisibles en Venezuela

La industria farmacéutica venezolana ha resurgido, prometiendo soberanía sanitaria tras años de escasez. Sin embargo, mientras Panacea —símbolo del remedio— ha sido invocada, Higía, diosa de la prevención, sigue en el exilio. Este artículo explora la paradoja de producir más medicamentos en un país donde no se previene ni se controla mejor la epidemia silenciosa de enfermedades no transmisibles (ENT), que siguen causando la mayoría de las muertes evitables. A través de un enfoque de bioética clínica, se argumenta que la salud pública no puede sostenerse solo en la industria, sino que exige políticas integrales que fortalezcan la atención primaria, modernicen la red hospitalaria y empoderen al paciente. Se propone una Estrategia Nacional ENT 2025–2035 basada en dignidad, justicia y evidencia científica. Porque sin prevención, no hay sostenibilidad. Y sin Higía, no hay salud que resista.

Higía en el exilio: el reto de articular la producción farmacéutica nacional con políticas públicas integrales frente a las enfermedades no transmisibles en Venezuela

La industria farmacéutica venezolana ha resurgido, prometiendo soberanía sanitaria tras años de escasez. Sin embargo, mientras Panacea —símbolo del remedio— ha sido invocada, Higía, diosa de la prevención, sigue en el exilio. Este artículo explora la paradoja de producir más medicamentos en un país donde no se previene ni se controla mejor la epidemia silenciosa de enfermedades no transmisibles (ENT), que siguen causando la mayoría de las muertes evitables. A través de un enfoque de bioética clínica, se argumenta que la salud pública no puede sostenerse solo en la industria, sino que exige políticas integrales que fortalezcan la atención primaria, modernicen la red hospitalaria y empoderen al paciente. Se propone una Estrategia Nacional ENT 2025–2035 basada en dignidad, justicia y evidencia científica. Porque sin prevención, no hay sostenibilidad. Y sin Higía, no hay salud que resista.

Introducción: Panacea sin Higía

En la mitología griega, Higía, hija de Asclepio, representa el arte de la prevención, la salud colectiva y los cuidados que preservan la vida antes de que llegue la enfermedad. Su hermana, Panacea, simboliza la cura a través del remedio. En el contexto venezolano contemporáneo, puede afirmarse que Panacea ha sido invocada mediante la reactivación de la industria farmacéutica, mientras Higía sigue exiliada: la prevención, la promoción de la salud y el control clínico efectivo de las enfermedades no transmisibles (ENT) permanecen debilitados o ausentes del diseño estructural del sistema sanitario.

 

La epidemia silenciosa de las ENT en Venezuela

Las ENT —enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, enfermedades respiratorias y renales crónicas— causan más del 80 % de las muertes prematuras en la región de las Américas (1). En Venezuela, representan desde hace más de dos décadas las principales causas de mortalidad, con un patrón epidemiológico agravado por el envejecimiento poblacional, la urbanización desorganizada y la crisis prolongada del sistema sanitario. La falta de datos actualizados y un sistema de vigilancia robusto limitan la capacidad de respuesta efectiva. Además, los factores de riesgo como el tabaquismo, el sedentarismo, la mala alimentación y el acceso desigual a servicios de salud permanecen sin intervención sistemática (2,3).

 

Activación farmacéutica: una victoria parcial

Entre 2024 y 2025, Venezuela ha reportado un aumento significativo en la producción nacional de medicamentos esenciales, alcanzando cifras que indican cobertura de hasta el 70 % del mercado interno (4). Este logro es resultado de inversiones industriales y alianzas público-privadas que han permitido abastecer fármacos cardiovasculares, antidiabéticos y oncológicos. No obstante, producir más medicamentos no se ha traducido en una mejor prevención ni en un control más efectivo de las ENT. La expansión farmacéutica ha sido desarticulada de un modelo de atención integral, dejando intacta la fragmentación de los servicios, las desigualdades territoriales y la ausencia de programas preventivos permanentes.

 

El marco bioético clínico: principios que interpelan

Desde la bioética clínica, el abordaje de las ENT exige una acción coherente con los cuatro principios fundamentales:

  1. Justicia: garantizar acceso equitativo a atención, medicamentos y educación sanitaria en todo el país.
  2. Beneficencia: promover acciones preventivas que anticipen el daño y mejoren la calidad de vida de forma sostenida.
  3. No maleficencia: evitar modelos sanitarios reactivos que postergan la atención hasta que el daño es irreversible.
  4. Autonomía: empoderar al paciente mediante educación, participación y decisiones informadas sobre su salud (5).
  5. Cuando el sistema se limita a curar sin prevenir, incurre en una forma estructural de daño evitable.

 

Higía desterrada: metáfora de una ausencia estructural

La metáfora de “Higía desterrada” denuncia la omisión prolongada de políticas públicas orientadas a la prevención, el control comunitario y el seguimiento clínico de enfermedades crónicas. Aunque se ha priorizado la producción farmacéutica, la atención primaria de salud permanece debilitada, los programas de promoción de la salud han sido discontinuos y no existe una estrategia nacional integral para las ENT. El sistema responde al daño, pero no lo anticipa. Esto es ineficiente, costoso y éticamente insostenible (6,7).

 

Propuesta: Estrategia Nacional ENT 2025–2035

Principios rectores

La estrategia debe guiarse por los principios de equidad, pertinencia, sostenibilidad, eficiencia y respeto por la dignidad humana, con enfoque intersectorial y territorial.

 

  1. Fortalecimiento de la atención primaria
  2. Implementar el modelo HEARTS en las Américas en todo el país (8).
  3. Capacitar equipos de salud en prevención, educación y manejo integral del riesgo cardiovascular y metabólico.
  4. Dotar los centros de salud con equipamiento básico, guías clínicas actualizadas y medicamentos esenciales.
  5. Incorporar sistemas digitales para seguimiento longitudinal del paciente con ENT.

 

Modernización de la red hospitalaria

  1. Reorganizar la red de hospitales para manejo integral de crónicos con equipos multidisciplinarios.
  2. Establecer rutas de referencia funcionales con criterios clínicos claros.
  3. Asegurar disponibilidad continua de fármacos de alto costo y tecnologías terapéuticas modernas.
  4. Invertir en mantenimiento, personal y plataformas clínicas interoperables.

 

Articulación con la industria farmacéutica

  1. Alinear la producción con el perfil epidemiológico nacional.
  2. Priorizar medicamentos esenciales para el tratamiento ambulatorio y hospitalario de ENT.
  3. Establecer compras públicas transparentes, reguladas y con impacto sanitario evaluable.
  4. Promover investigación e innovación farmacéutica con responsabilidad social.

 

Educación y participación

  1. Campañas permanentes de promoción de estilos de vida saludables.
  2. Programas escolares, comunitarios y laborales de prevención de ENT.
  3. Fortalecer la vigilancia epidemiológica nacional de ENT con transparencia y análisis público.

 

Conclusión

La reactivación de la industria farmacéutica es, sin duda, un logro relevante para la soberanía sanitaria de Venezuela. Sin embargo, este avance no debe eclipsar la deuda histórica con los programas de prevención y control de las enfermedades no transmisibles, los cuales deben sustentarse en las mejores pruebas científicas disponibles. Higía no puede permanecer en el exilio. Venezuela necesita una política de Estado que no solo cure, sino que cuide, eduque y prevenga. Desde la perspectiva de la bioética clínica, la atención a las ENT exige más que acceso a medicamentos: exige dignidad, justicia distributiva y una visión estratégica integral que articule ciencia, responsabilidad social y compromiso político sostenido.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Noncommunicable diseases: Fact sheet. Geneva: WHO; 2023.
  2. OPS Venezuela. Perfil de país. Washington D.C.: Organización Panamericana de la Salud; 2022.
  3. Núñez-Medina T. Hipertensión arterial en Venezuela: la carrera hacia los objetivos 25×25. Instituto Educardio; 2024 Jul 4 [citado 2025 Ago 6]. Disponible en: https://institutoeducardio.net/hipertension-arterial-en-venezuela-la-carrera-hacia-los-objetivos-25-x-25/
  4. CIFAR. Reporte de producción nacional de medicamentos. Caracas; 2025.
  5. Beauchamp TL, Childress JF. Principles of Biomedical Ethics. 8th ed. Oxford University Press; 2019.
  6. Núñez‑Medina T. La carga de enfermedad cardiovascular en Venezuela: amenaza para la seguridad sanitaria y estabilidad nacional. Instituto Educardio; 2024 Ago 2 [citado 2025 Ago 6]. Disponible en: https://institutoeducardio.net/la-carga-de-enfermedad-cardiovascular-en-venezuela-2021/
  7. Núñez-Medina T. Infarto de miocardio en Venezuela: S.O.S. Instituto Educardio; 2024 Abr 20 [citado 2025 Ago 6]. Disponible en: https://institutoeducardio.net/infarto-de-miocardio-en-venezuela-s-o-s/
  8. OPS/OMS. HEARTS en las Américas: control de la hipertensión en atención primaria. Washington D.C.; 2024.